Que las muletillas no estropeen el brindis

By 24 diciembre, 2017Retórica
Que las muletillas no estropeen el brindis

¿Cómo evitar las muletillas? Hace unos días Freixenet lanzó su tradicional anuncio navideño, pero acompañado esta vez con unas recomendaciones para superar con éxito el brindis de Navidad: el momento tan temido por tantas personas, que quieren evitar pasar un mal rato.

El comienzo suele ser desastroso: eh, bueno, yo… quería deciros… humm. Y la magia de la Navidad huye despavorida. ¿Qué podemos hacer? Lo primero: piensa antes qué puedes contar. Y lo segundo: elige qué palabras vas a utilizar, especialmente las primeras y las últimas.

Os voy a contar los tres trucos con los que evité, hace ya tiempo, las dichosas muletillas: imaginar el punto final, el consejo de mi profesor de Lengua, y el “3 en 1”.

3 en 1, o lo complicado que es formar una frase inteligible

Sujeto+Verbo+Predicado. Y punto. No introduzcas frases subordinadas, que alarguen innecesariamente el final de tu frase. Una frase, una respiración. Punto. Otra frase y vuelta a respirar. No tengas miedo a las pausas: sirven para que quien te escucha pueda terminar de comprender lo que has dicho y se prepare para seguir tu relato.

Si es corta se puede retener, no cansa, es imaginable. En cambio, si introduces elementos subordinados es más complicado unir los elementos y se cae fácilmente en las muletillas con las que pretendes rellenar los huecos y ganar tiempo para buscar la siguiente palabra.

Habla como lees (¡es sencillísimo!)

En 4º de EGB -cuando tenía entre 9 y 10 años-, tuve un profesor de Lengua que organizaba torneos de comprensión lectora. Recuerdo perfectamente sus consejos: “No leáis palabra a palabra sino frase a frase”. Con esto quería enseñarnos a mirar la frase completa y, antes de terminar de leerla en voz alta, ver la siguiente frase.

Así hay que hablar: en la imaginación debes tener, al menos, el comienzo de la siguiente frase: el sujeto, el verbo y el predicado. La continuación del relato. De esta manera se evitan las muletillas porque ya sabes lo que sigue.

La curva de inflexión y el punto final

El verbo es el elemento que expresa e implica una acción. Por tanto es la parte de la frase que debemos expresar con mayor intensidad -con mayor o menor volumen que el resto, en función del clima que queramos suscitar-.

Imagínate la frase como una curva de inflexión, en la que el verbo se sitúa en el punto superior. Y de ahí, cae por el predicado hasta el punto que cierra la frase. Cuando digas la frase visualiza el punto final como un punto enorme, insalvable. Ya verás como pararás y evitarás las muletillas finales.

Espero que os resulte útil, en primera persona (¡ánimo!) u observando al “elegido” de esta Nochebuena. ¡Feliz Navidad!

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