La ciencia, el arte y la pasión de la oratoria

By 22 marzo, 2017Retórica

¿A quién no le gustaría dejar atrás sus miedos y complejos ante el reto de hablar en público? ¿Cómo se adquieren los recursos y destrezas para transmitir ideas, sentimientos e intenciones a las personas que nos rodean? ¿Es posible?

El mes pasado volví a las aulas del IESE para participar como facilitador (profesor de prácticas) en el Programa Comunicar con eficacia y persuasión, que imparten Yago de la Cierva, Conor Neill y Maty Tchey. Consiste en tres jornadas, muy intensas, en las que los alumnos aprenden la tres estructuras clásicas de la oratoria: logos, ethos y pathos; que deben interiorizar junto a destrezas no verbales: control del espacio, contacto visual, vocalización, proxémica, etc.

¿Qué sucede para que algunos alumnos, que no saben dónde esconderse el primer día para evitar enfrentarse a los ejercicios prácticos, terminen el curso sueltos y con la impresión de haber resuelto (casi) todos los problemas de su vida? Cada uno tendrá su respuesta, pero pienso que constatan que hablar en público es cuestión de algo de teoría, método y una buena práctica dirigida. Y se desatan los nudos del estómago, de la garganta y del cerebro…

Maty Tchey explicando la interrelación de logos, ethos y pathos.

Algo de teoría: las estructuras logos, ethos y pathos

Las tres estructuras creadas por Aristóteles pretenden facilitar diversos aspectos del objetivo general de la oratoria: la persuasión. El logos introduce un raciocinio lógico que demuestra la evidencia de tal o cual postura; mientras que el ethos busca revestir tu comportamiento con el áurea de la credibilidad y autoridad; finalmente el pathos lleva al público a un estado emocional que le facilita tomar una decisión.

Maty Tchey (en otro post hablaré de las actividades que desarrolló en el Enfocado), señalaba los cuatro niveles que uno debe subir en el arte de la oratoria: Incompetencia inconsciente (no sé que no sé) – Incompetencia consciente (sé que no sé) – Competencia consciente (sé que sé) – Competencia inconsciente (sé que lo sé de forma natural). Así que se trata de ensayar una y otra vez, escribir, declamar, contárselo a alguien y enfrentarse al público hasta que se haga costumbre en nuestra forma de interactuar.

Logos 

Conor Neill insiste en seguir una estructura que facilite al público asumir una lógica argumentativa:

a) Para eso, el discurso debe comenzar por un grabber (agarrador), que son los recursos para que el público se sitúe y reviva contigo la situación: momento en que “aquello” fue importante para mí, la situación (el espacio físico), la complicación que sucedió y la tensión que se creó.

b) Mensaje, acompañado de tres razones que aporten información, credibilidad y sentimiento: al mensaje -simple y conciso- debe seguir una estadística, una cita de un experto y un ejemplo personal. Es importante prepararlos bien y para eso Conor obliga a escribir 20 beneficios que conlleva tu mensaje, para elegir los tres más relevantes para el oyente.

c) Cierre: “El punto X”. Se trata de una orden que el público debe cumplir aquí y ahora.

d) Puede finalizarse con una frase que conecte con el grabber.

Estructura del discurso Logos

Ethos

Se trata de una estructura sencilla -Pasado/Presente/Futuro-, en la que se trata de mostrar un valor antiguo que lamentablemente hoy no existe, pero que sería conveniente que volviera en el futuro. Es una estructura con la que no dices al público qué debe hacer, porque el contraste entre el pasado y el presente les lleva a querer que ese valor vuelva para tener un futuro mejor.

Para ejercitarse en la estructura ethos es conveniente rememorar los buenos y malos momentos de la vida para extraer el valor que resalta por su fuerza transformadora. Se debe escribir en 200 palabras y es conveniente ensayarlo con alguien. Al narrar el pasado es oportuno comenzar con el grabber completo (momento, espacio, complicación y tensión).

El efecto que se pretende es que el público nos otorgue su credibilidad por nuestro comportamiento y que nos vea con la autoridad suficiente como para que quiera seguirnos en la consecución de un valor.

Estructura Ethos

 Pathos

El pathos estructura un discurso sin juicios de valor, sin explicar ni resolver. Es la emoción transmitida la que mueve a la acción al público.

Se trata de contar una historia (con momento, situación, complicación, tensión sin resolver y resolución), y decir por qué es importante para ti y cómo te sientes ante esa historia. Se revive la historia, conectas con el público y con un golpe de efecto (un objeto central en la historia, por ejemplo), para que sientan de igual manera y tomen una decisión en ese sentido.

Parece sencillo, pero es la estructura más complicada de conseguir.

Estructura Pathos

Conor tiene un canal de YouTube con decenas de vídeos con consejos para mejorar nuestro impacto a la hora de comunicar, además de haber editado este vídeo en el que con una buena historia explica la triple estructura del logos, ethos y pathos.

Florian Muek (aquí incluye una plantilla en blanco para practicar, en PDF), muestra gráficamente lo que he explicado en este post (de hecho se inspira en Conor Neill).

Los tres pilares de la persuasión (Florian Muek)

 

Otros post sobre oratoria

Cómo hablar bien en público… con mucho esfuerzo.

– Cómo sobrevivir a un debate o a una entrevista (y II). En el interior enlazo a la primera parte del post.

– Consejos muy prácticos (y sencillos) para hablar en público.

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